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Detrás de cada prenda, cortina o cojín hay una decisión que muchas veces pasa desapercibida: ¿qué tejido elegimos? Y no, no se trata solo del color o el estampado bonito. Cada tela habla, se comporta distinto, reacciona con el clima, con el cuerpo, con el uso. Esta guía no es para memorizar definiciones, sino para que reconozcas esa voz textil y aprendas a escucharla. Si cosemos, decoramos o simplemente nos vestimos cada día, saber un poco más sobre las telas es una forma de cuidarnos. Y sí, también de disfrutar.

Empezamos

Un paseo narrado por el universo textil que vas a querer guardar

Si te has perdido alguna vez entre nombres como sarga, muselina o microfibra, respira. Aquí no vas a encontrar tecnicismos enlatados ni listados eternos que solo confunden más. Lo que sí vas a encontrar es:

  • Una mirada clara sobre los tipos de tejidos, de dónde vienen, cómo están hechos y para qué sirven.
  • Consejos que no dan rodeos: ¿qué tela para el verano? ¿Y para un vestido que no se arrugue? ¿Y para tapizar sin arrepentirte?
  • Comparaciones entre telas parecidas (porque sí, a veces confundir lino con algodón pasa hasta en las mejores familias).
  • Una estructura pensada para consultar rápido cuando estés en plena compra o planificando un proyecto bonito.

Y si al terminar te dan ganas de pasar por esta sección de telas de Othersew, o de curiosear su contenido sobre costura, que no te sorprenda. Sentirse inspirada es parte del camino.

¿De qué están hechas las telas y cómo se comportan? Te lo cuento al detalle

  • Las naturales: fibras con alma (y con historia)

Algodón, lino, seda, lana. ¿Te suenan? Todas vienen de la naturaleza, y cada una tiene su carácter. El algodón es fácil, amable y respira bien. El lino es más fresco y rústico, ideal para cuando aprieta el calor. La seda, puro lujo que fluye. Y la lana, que abraza cuando hace frío, es como una manta con forma de ropa.

  • Las sintéticas: prácticas y evolucionadas

Vienen de procesos industriales y se han ganado su sitio por mérito propio: el poliéster, el acrílico, el elastano… aguantan lavados, arrugas y dan juego con los diseños. Puede que no sean tan transpirables como las naturales, pero su evolución técnica las hace imprescindibles.

  • Las mezclas: equilibrio a medida

Combinar es un arte. El algodón con elastano es un clásico para camisetas que se adaptan sin apretar. La mezcla de poliéster y viscosa logra una caída fluida pero con cuerpo. Las mezclas están pensadas para que lo mejor de cada fibra funcione en conjunto.

Cómo se cosen los tejidos (y por qué eso importa)

Tejido plano: estable, firme, con estructura

Hecho con hilos cruzados en ángulo recto. Perfecto cuando buscas forma y durabilidad:

  • Popelina: ideal para camisas estructuradas.
  • Tafetán: más rígido, da volumen.
  • Sarga: como el denim, con textura en diagonal.

Tejido de punto: suavidad que abraza

Se forma con bucles entrelazados. Traducido: más elasticidad, más confort.

  • Jersey: el de las camisetas de siempre.
  • Punto roma: grueso, elegante, perfecto para vestidos que necesitan caer bien.
  • Canalé: con relieve, ideal para tops ajustados.

No tejidos: los olvidados que merecen atención

Aquí entran materiales como el fieltro o el TNT, que no se tejen como tal. Se usan en mascarillas, manualidades o refuerzos, y aunque no son los más glamorosos, cumplen su función.

¿Y ahora qué elijo? Guía real para proyectos reales

Vestirnos: según la estación, la ocasión y el antojo

  • Cuando llega el calor: Opta por algodón, lino, viscosa o muselina. Transpiran, son ligeros y no te harán sentir atrapada.
  • Cuando hace frío: La lana, la franela, el micropolar o la pana son tus aliadas. Abrigan sin perder estilo. 

Cuando la ocasión lo pide todo

Para momentos especiales o prendas formales, lo tuyo es la seda, el satén, la gasa o el crepé. Fluidez, elegancia y presencia.

  • Cortinas que filtran luz y miradas

Elige lino grueso, blackout de poliéster o algodón decorativo. Combinan lo estético con lo funcional.

  • Tapicería que aguanta y sigue bonita

La chenilla, loneta, jacquard o los tejidos antimanchas son ideales. Piensa en niños, mascotas, visitas…

  • Sábanas que invitan a quedarse

Percal, satén de algodón, franela o microfibra. Cada una tiene su clima y su textura. Elige la que te haga suspirar al tacto.

  • Accesorios: donde puedes jugar más

Tules, fieltros, polipiel, tejidos brillantes… Aquí puedes ser libre. Desde cojines hasta adornos DIY, es donde el textil se vuelve diversión.

Trucos de taller para saber con qué estás tratando

Cómo reconocer una tela sin mirar la etiqueta

  • Tócala. Siente si es rígida, fluida, elástica.
  • Estírala. ¿Vuelve a su forma? ¿Se deforma?
  • Mírala a contraluz. Así verás transparencia, densidad y caída.
  • Si tienes experiencia: quema un hilito (con precaución). El olor y la ceniza delatan su composición.

Consejos de quien cose cada día

  • Lava la tela antes de cortar. Sí, incluso si parece impecable.
  • Usa aguja e hilo según el tipo de tejido. Lo agradecerás.
  • Plancha bien y en su temperatura. Una mala plancha arruina hasta la seda más bonita.

Dudas que (casi) todas hemos tenido

¿En qué se diferencia el algodón del lino?

Ambos son naturales y vegetales, pero el algodón es más suave, se arruga menos y da sensación de abrigo ligero. El lino es más fresco, rústico y marca más las arrugas (aunque eso también tiene su encanto).

¿La viscosa es natural o no?

Es una fibra regenerada. Viene de la celulosa de plantas, pero pasa por procesos químicos. Tiene tacto suave y buena caída, como una mezcla entre lo natural y lo técnico.

¿Qué tejidos van bien para hacer ropa deportiva?

Busca elastano, poliamida, o tejidos técnicos de punto. Necesitas elasticidad, transpirabilidad y resistencia al uso.

¿Qué tela me conviene si soy principiante?

Sin dudarlo: algodón plano. Popelina, percal… se cosen fácil, no se escapan y dan buen resultado incluso sin experiencia.

Cerrar con tijera dorada: el tejido sí importa (y tú ahora lo sabes)

Después de todo lo leído, ya no volverás a tocar una tela con la misma inocencia. Entender los tipos de tejidos no es acumular datos: es conectar con la parte invisible de todo lo que usamos y creamos. Es decidir con más cabeza y con más corazón. Así que la próxima vez que sientas una tela entre los dedos, detente. Escúchala. Piensa en lo que podrías hacer con ella. Porque sí, coser, decorar o diseñar también es una forma de contar quién eres.

Y si te quedas con ganas de seguir aprendiendo, aquí tienes una pista: Othersew tiene contenido y materiales que valen la pena.

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